Como las polillas al seguir la luz artificial del foco; sin rumbo fijo y dando vueltas llegando siempre al mismo punto, o como las hojas recién caídas de los árboles, que se mueven en dirección del viento, llegando hasta donde éste u otra fuerza lo permita.

Así nos imaginamos a nosotros los humanos sin crearnos metas y objetivos. Es vagar por la vida y permitir que el tiempo pase sin obtener los resultados diferentes que deseamos; es deambular hacia donde las personas o situaciones externas a nuestros ideales nos empujen, llevándonos a un futuro sin significado.

Es por ello, la importancia de idear metas y objetivos tanto a largo como a corto plazo. Gracias a éstas logramos darle un sentido a lo que realizamos día con día, y a crear varios caminos que, aunque sean diferentes, todos le den dirección a nuestros pasos para alcanzar el presente que tanto anhelamos.

Y tú… ¿Qué planes tienes para el 2019?