– No quiero que recites nada, lo único que deseo hacer es ayudarte. Después de todo, tú eres la persona a la que amo -.

¿Sabes lo que es amar? Es una tontería, ¿cómo algo que ni siquiera ves puede causarte tanto sufrimiento y alegría? ¿Cómo es posible que te haga gritar y quedarte mudo al mismo tiempo? ¿Cómo es que puede ahogarte mientras te quemas? ¿Cómo es que te da todo de sí y no pide nada a cambio? ¿Es acaso posible que todas estas cosas estén juntas en un solo ser? Pues, la respuesta es sí.

Éste puede aparecer en cualquier parte, en la forma en la que menos te imaginas; que sin ningún esfuerzo se adentre en lo más profundo de tu alma, en cada pensamiento y en cada latido de tu corazón. Se te mostrará como un ramo de tallos, en el cual solo uno de ellos tiene la flor que deseas; cuando la encuentres verás que no necesita que la cuides, te hará derrumbarte o te marcará para siempre, crecerá en la oscuridad para brindarte su propia luz, convertirá tus maldiciones en besos y cambiará el significado de tus palabras.

¿Cómo es que te puedo relatar todo esto? Porque lo viví y sé lo que es, simplemente es amor. El amor no tiene sentido, tampoco tiene un nombre, el amor no tiene miedo, es tan infinito como el horizonte que miras cuando estas al borde del precipicio, pero nunca te dejará caer. El amor es la única base que necesita el hombre para hacer cosas maravillosas. Nunca se debe culpar al amor por una consecuencia no deseada, éste está ahí para dar felicidad y gozo a quien lo experimente; es imperdonable el confundir el amor con solo una pasión carnal. La pasión tiene una flama muy potente pero efímera, el amor por su parte hará que esa flama crezca a su ritmo y su calor será más placentero que una llama que solo quema con verla. Evy”.

Después de varios días de desvelo, al fin he terminado mi última esperanza de quedarme en la revista, espero que sea de su agrado. Me prometieron 6 meses seguros de publicaciones si tenía una buena crítica mi escrito.

Me levanto del escritorio que tengo en mi habitación y me dirijo a la ventana para que el frío de la madrugada relaje mis pensamientos y me ayude a recuperar el sueño que perdí días atrás. Aunque ya no hay nieve en el bosque, el frío se ha quedado, aunque es soportable. Un lamento me saca de mis pensamientos, uno que conozco muy bien, se escucha a lo lejos, pero la sensación es la misma para mí: el aullido de un lobo.

¡No, otra vez no! Las imágenes son tan claras como el día en que la vi.

La sangre regada en el piso, el olor de la bestia, el sonido de la lluvia. Me observa, me está mirando a los ojos. Lloro y llamo a gritos a mi madre, pero ella no me responde. ¡Mamá! ¡Mamá haz algo, tengo miedo mamá! ¿Por qué no te levantas? ¡Mamá ayúdame! De repente, unos cálidos y pesados brazos me envuelven en un extraño abrazo. Coloca su cabeza en mi cuello y aprovecha la situación para hablarme al oído.

-¿Qué pasó? ¿Por qué estás tan alterada?-.

-No tengo por qué decírtelo -.

No deber ser así, sé que tienes miedo. Les temes a ellos, a los lobos -.

-¿Y saber eso no es suficiente? -. Es extraño, hoy no me molesta su presencia. Hasta su abrazo ayuda a calmarme-. ¿O qué palabras quieres que diga?

– No quiero que recites nada, lo único que deseo hacer es ayudarte. Después de todo, tú eres la persona a la que amo -.

-Eso ya lo sé -. Siento como un leve rubor sube por mis mejillas. – Pero tus dulces palabras no servirán de nada para que te libere -.

-Eso no me importa en este momento. Por ahora solo quiero que estés bien y que duermas -.

-Sí, es lo que necesito -. A veces me sorprende con sus acciones, aunque debo admitir que sé lo que ella siente por mí… y que yo también siento lo mismo- vuelve a tu lugar y yo iré a dormir.

-Entendido. No te molestaré en un buen rato, ¿te parece? -.

-Sí, me agrada esa idea-.

-Evy, te amo -.

-Yo también te amo *********.

Escrito por Aída Lunam, estudiante de preparatoria.

Ilustración de Alejandro Negro, en Instagram como @solosoynegro.